Felisberto, tres cuentos y una explicación

Por Giuliano

10 octubre 2022
Categorías: Crítica literaria
Citas y punteos Por los tiempos de Clemente Colling, 1942 No sé por qué quieren entrar en la historia de Colling ciertos recuerdos… Por algo que yo no comprendo esos recuerdos acuden a este relato… Además tendré que escribir muchas cosas sobre las cuales sé poco. Los recuerdos vienen pero no se quedan quietos y […]

Citas y punteos

Por los tiempos de Clemente Colling, 1942

No sé por qué quieren entrar en la historia de Colling ciertos recuerdos… Por algo que yo no comprendo esos recuerdos acuden a este relato… Además tendré que escribir muchas cosas sobre las cuales sé poco. Los recuerdos vienen pero no se quedan quietos y además reclaman la atención algunos muy tontos… Algunos parece que protestarán contra la selección que de ellos pretende hacer la inteligencia.

 

Walter Mignolo, “La instancia del yo en Las dos historias

Freud habla también de “Frayage” (abrirse camino) como energía y diferencia que pone en movimiento el psiquismo. En el “fayage” se juega la diferencia de la voz, la elección del itinerario. (…)

Lo que importa, entonces, en el concepto de “frayage” es que al recuperar de la importancia de las energías del inconsciente, esos recuerdos que vienen sin ser convocados y esos pensamientos que hay que atender de improviso, comienzan a instalar la duda sobre la coherencia e integridad del sujeto, sobre la coherencia e integridad del yo.

El caballo perdido (1943)

Narración en primera persona, la cual comienza relatando la historia de un niño de diez años y la relación con su maestra de piano, Celina. La narración, hasta ahora lineal, oscila entre dos escenarios: la calle que recorre hasta llegar a sus clases y la casa de Celina, donde se encuentra el piano. La descripción de ambos espacios y la relación del narrador con los objetos crean una mística frecuente en la obra de Hernández.

Una nueva experiencia:
  • El ahondamiento en los procesos de rememoración que realizó en este libro es mucho más penetrante que el que había llevado a cabo en su Clemente Colling y en Las tierras de la memoria.
  • Un nuevo nivel de escritura: el narrador que, comienza evocando los hechos de la infancia, se ve obligado a detener la narración de aquéllos para quedarse detenido en el análisis de los procesos que se vinculan con el esfuerzo de evocar:

Ha ocurrido algo imprevisto y he tenido que interrumpir la narración. Ya hace días que estoy detenido. No solo no puedo escribir, sino que tengo que hacer un gran esfuerzo para poder vivir en este tiempo de ahora, para poder vivir hacia adelante. Sin querer había empezado a vivir hacia atrás y llegó un momento en que ni siquiera podía vivir muchos acontecimientos de aquel tiempo, sino que me detuve en unos pocos, tal vez en uno solo; y prefería pasar el día y la noche sentado o acostado. Al final había perdido hasta el deseo de escribir. Y esta era precisamente, la última amarra con el presente.

Como se ve, sucede algo que sorprende a los lectores y al mismo narrador-escritor. De alguna manera se revela que todo el relato ha sido una historia tramada por otro. Esto lo sume en una crisis que impide la progresión de la escritura. De esta manera brota un acontecimiento esencial en la obra: la aparición muchos otros, más preciso sería decir una fragmentación del yo, otros planos se hacen del lugar de los recuerdos y de la escritura. En la parte final del texto, el narrador se debatirá en una búsqueda de sí mismo en relación con esas otras entidades que han tomado tanto  lugar en los recuerdos como el futuro y disgregado el presente.

La fragmentación  de la máquina de recordar

Fue él quien escribió la narración. ¡Con Razón yo desconfiaba de la precisión que había en el relato cuando aparecía Celina!

No sé si yo mismo soy el operador; ni siquiera sé si yo vine o alguien me preparó y me trajo para el momento del recuerdo.

La imaginación como un insecto de la noche

Con un pedazo de mí mismo he formado un centinela que hace la guardia a mis recuerdo y a mis pensamientos

Cuando el niño miraba el brazo desnudo de Celina sentía que toda ella estaba en el brazo.

Durante unas horas, yo, completamente yo, fui otra persona.        

Al tipo que yo sería se le empezaba a insinuar una sonrisa de prestamista (…) La sonrisa se borró y él llegó a ser quien estaba llamado a ser: un desinteresado, un vagón desenganchado de la vida.

No podía tener acceso a la ceremonia de las estirpes que vivían bajo el mismo cielo de inocencia, cuando empecé a ser otro.

  • El Otro, el socio, es quien escribe.
  • Una proyección de recuerdos por un operador desconocido.
  • La imaginación-insecto recuerda y ordena la escritura.
  • Los fragmentos del yo: el socio y el centinela/ los ojos de ahora y los ojos del niño/ el yo del niño y el yo del presente.
  • El yo del del niño hace metonimia y el yo del presente está fragmentado, parcializado; el objeto de su deseo es parcial.
  • La enfermedad del recuerdo lo “cambia”, parece más profundo que un desdoblamiento, una transfiguración y locura.
  • La sonrisa amarga del yo del futuro.
  • Estirpes de recuerdos. Los recuerdos del yo de antes (el niño) ya no lo aceptan y no ingresan en su ahora. Se independizan.

Un nuevo mecanismo de recuerdos

Los nuevos recuerdos serían como atados de ropa que me pusieran en la cabeza: al seguir caminando los sentiría pesar y nada más. Yo era como el caballo perdido de la infancia: ahora llevaba un carro detrás y cualquiera podía cargarle cosas: no llegaría a ningún lado y me cansaría pronto.

Mi socio era el representante de las personas que habitaban el mundo…

Como yo quería entrar en el mundo, me propuse arreglarme con él y dejé que un poco de mi ternura se derramara por encima de todas las cosas y las personas.

Ahora yo soy otro, quiero recordar a aquel niño y no puedo…

  • Se reconcilia con el socio y éste colabora trayendo imágenes, objetos, ideas…
  • Si no hay pacto no hay posibilidad de regresar al mundo.

Me he quedado con algo de él y guardo muchos de los objetos que estuvieron en sus ojos: pero no puedo encontrar las miradas que aquellos “habitantes” pusieron en él.

Objetos con los que se relaciona

Una vez que yo estaba solo en la sala le levanté la pollera a una silla; y supe que aunque toda la madera era negra el asiento era de un género verde y lustroso.

Objetos que personifica

El lápiz estaba deseando que lo dejaran escribir. Cómo Celina no lo soltaba, él se movía ansioso entre los dedos que lo sujetaban, y con su único ojo y puntiagudo miraba indeciso y oscilante de un lado para otro.

Relación con su doble

Y fue una noche en que me desperté angustiado cuando me di cuenta de que no estaba solo en mi pieza: el otro sería un amigo. Tal vez no fuera exactamente un amigo: bien podría ser un socio.

Sueños transformadores

Durante el sueño la marea de las angustias había subido hasta casi ahogarme (…)Iba siendo más feliz a medida que mis pensamientos palpaban todos mis sentimientos y me encontraba a mí mismo.

Durante el sueño la marea de las angustias había subido hasta casi ahogarme(…)Iba siendo más feliz a medida que mis pensamientos palpaban todos mis sentimientos y me encontraba a mí mismo

Nadie encendía las lámparas (1947)

Publicado por la editorial Sudamericana, el volumen fue destacado en las páginas del Libro del mes y de La cámara del Libro Argentina como uno de los mejores de ese año.

Fue difundido internacionalmente y en Italia fue prologado por Italo Calvino. En la misma línea, los cuentos que componían el volumen pasaron a integrar otras colecciones.

Felisberto Hernández es un escritor que no se parece a ninguno: a ninguno de los europeos y a ninguno de los latinoamericanos; es un ‘atípico’ que se escapa de toda clasificación y encasillamiento pero se presenta como inconfundible con sólo abrir la página.

Ítalo Calvino

Argumento de la obra:

Historia en la que un pianista lee un cuento ante una concurrencia en casa de unas viudas. Lo hace sin ganas, distraído por los  muchísimos detalles que conforman la habitación en la que se encuentra y con las actitudes de los oyentes. Luego de su interpretación oral del cuento se relaciona a través de la conversación con varios personajes en los cuales observa ciertas particularidades. Finalmente, en semipenumbras, cuando casi todos se marchaban del lugar, y hasta él mismo, tropezando con los muebles, no comprendía por qué nadie encendía las lámparas.

Algunas particularidades del cuento

Narración en primera persona de un narrador/observador del espacio en el que se desarrolla la historia

  • Descripción subjetiva de los personajes que actúan como público.
  • Se abstrae a ciertos objetos como la estatua que se encuentra fuera del edificio.
  • Los rasgos físicos de los demás personajes también llaman su atención.
  • Lo sobrenatural aparece en la mente del personaje principal, cuando da vida a elementos inanimados.

Una de las veces que me distraje vi a través de las persianas moverse palomas encima de una estatua(…)pensaba en la inocencia con que la estatua tenía que representar un personaje que ella misma no comprendería.

Había un joven que tenía algo extraño en la frente: era una franja oscura en el lugar donde aparece el pelo.

Entonces yo pude mirarle toda la boca, que era muy grande. El movimiento de los labios, estirándose hacia los costados, parecía que no terminaría más.

Introducción a la literatura fantástica

Todorov

  • Un género se define siempre en relación a los géneros que le son propios.
  • El mundo que se muestra al comienzo del texto es el mismo en el que se mueve el lector, respondiendo a las leyes de la razón.
  • En un momento del relato se produce un hecho sobrenatural. Irrumpe lo fantástico y esto genera en quien lo percibe una sensación de incertidumbre o vacilación.
  • Finalmente, no hay explicación del hecho. Se lo llama fantástico puro.

Algunos de los mecanismos que utiliza la literatura fantástica consiste en presentar dualidades, tales como pasado/presente, sueño/vigilia, lo racional/irracional, el yo y el otro, etc. Este último hace referencia al doppelgänger, término alemán inventado por Jean-Paul Richter en 1796 para referirse al doble fantasmagórico de una persona viva.

Puntos en común entre El caballo perdido y Nadie encendía las lámparas:

  • En ambos cuentos la relación del día y la noche con los personajes principales crea un mundo de fantasías distinto.
  • Los dos personajes sufren la experiencia de un doble, siendo más evidente en El caballo perdido.
  • Hay elementos que se repiten y manifiestan ante el narrador de cuentos y el pianista: la lámpara, las estatuas de mármol y la mujer que desean conquistar y no lo logran.
  • Lo onírico se presenta muchas veces en la vigilia, otras en la disolución de la conciencia que logran la desorientación en el tiempo para así crear alucinaciones visuales que en algunos casos lleva al monólogo interior.

Explicación falsa de mis cuentos

Mis cuentos no tienen estructuras lógicas. A pesar de la vigilancia constante y rigurosa de la conciencia, ésta también me es desconocida. En un momento dado pienso que en un rincón de mí nacerá una planta

Si es una planta dueña de sí misma tendrá una poesía natural, desconocida por ella misma

Ella misma no conocerá sus leyes

Lo más seguro de todo es que yo no sé cómo hago mis cuentos, porque cada uno de ellos tiene vida propia.

Burlón poeta de la materia

Pero ocurre que la particular operación creadora de Hernández, consistió en descubrir nuevos sistemas de relación entre las cosas reales, seres u objetos, sin alterar la esencia de cada uno de ellos, limitándose -y sin duda ya es mucho- a modificar el juego de vinculaciones que establece la trama de lo real. 

Se le podría definir como el poeta de la materia, reconociendo esa curiosa ausencia de vida espiritual que recorre su obra: ni ideales, ni creencias religiosas (El Dios de los católicos es un Dios que está en el aire), ni sentimientos de la historia viva de los pueblos, ni afán de transformación espiritual.

Bibliografía

  • Rama, Angel. Felisberto Hernández: poeta burlón de la materia. Uruguay. http://letras-uruguay.espaciolatino.com/rama/felisberto.htm Consulta 27 de septiembre de 2022.
  • Diaz, Pedro J. Felisberto Hernández Vida y obra. Buenos Aires. El cuenco de plata, 2014.
  • Hernández, Felisberto. Cuentos reunidos. Buenos Aires,  Eterna Cadencia, 2009.
  • Mignolo, Walter. “La instancia del yo en Las dos historias”, en Alain Sicard, Felisberto Hernandez ante la crítica actual. Caracas. Monte Ávila, 1977, pp. 169/185.
  • Todorov, Tzvetan. Introducción a la literatura fantástica. Buenos Aires. Paidós, 2006.
  • Ulla Noemí. Identidad Rioplatense, 1930 La escritura coloquial (Borges, Arlt, Hernández, Onetti). Buenos Aires. Torres Agüero Editor, 1990.

 

Giuliano

Profesor de literatura. Diseño y coordinación de los contenidos de la web.

Entradas recientes

Categorías

Archivos

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Pin It on Pinterest

Share This

Compartir

Compartí ésta publicación con tus amigos