Ferréz

Reiginaldo Ferreira da Silva 

El marginal

Reiginaldo Ferreira da Silva es el nombre que figura en el Registro General de Ferréz, Nació en la Favela de Valo Velho en las afueras del sur de São Paulo en 1975. Creció y vive actualmente en Capaõ Redondo un barrio de la periferia, uno de los que tiene mayor índice de violencia, tráfico de drogas y criminalidad de San Pablo. Es un autor de la periferia de Brasil o como se autodenominó, un autor de Literatura Marginal. También es Rapero, Youtuber, productor discográfico Disc-jokey y crítico cultural.

Antes de que lo conozcamos por sus libros se dedicó a diversas actividades y oficios. Fue vendedor de escobas, creador de una marca de ropa que busca estar al alcance de la gente de las barriadas y favelas, y que a la vez sea una elección digna en su vestuario. Una marca hecha en el barrio para el barrio. Es un emprendedor, activo en su canal de Youtuve, amante del hiop hop del cual adoptó una estética y mucho que podemos encontrar en su literatura.

La obra

Su ópera prima es  Fortaleza da Desilusão un libro de poemas y fue publicado en 1997 con el apoyo financiero del que entonces era su empleador. Su primera novela es  Capão Pecado de 1999. Su tercer libro es Manual Practico do ódio, del 2003. Es el primero que se publica en argentina en el 2011 por editorial Corregidor. Más tarde se reeditó en el 2017 acompañado por una antología de textos críticos que estudian su presencia en la literatura latinoamericana y la particularidad del movimiento de Literatura Marginal donde el autor es un referente y creador de un estilo al mismo tiempo. Más tarde se tradujeron y publicaron, Dios se fue a almorzar (2012) y  Nadie es inocente en San Pablo (2016).

En el 2001 la revista Caros Amigos lo convocó como autor y antólogo para que confeccione un número especial, que él llamó, Literatura Marginal. El éxito fue tan contundente que derivó en dos números más, y bajo esta denominación reunió a decenas de autores que pertenecían a la periferia, que expresaban la periferia y que hablaban para la periferia. Ferréz advierte que este corpus de autores y obras, comienza a configurar un contra-canon; y a partir de entonces se define una lengua, un modo de contar unos hechos y sobre todo un lector de la periferia profunda de un país periférico. Lo que no era más que un título para la tirada de una revista se convirtió en el nombre de un movimiento. Hasta entonces la palabra “marginal” se había usado despectivamente; Ferréz se montó en el proyecto de resignificar el término,  y escribir con una intencionalidad y una fuerza insoslayable,  para la periferia pero también convida a las elites culturales blancas de clase media, y les desea, “Boa leitura, e muita paz se você merecê-la, se não bem vindo a guerra.”

literatura marginal

Ferréz reivindica el margen y plantea que en el odio que se amasa en la periferia es posible ver un rasgo de dignidad que emerge de un pueblo postergado desde la conquista.  No es la propuesta del cronista, que mira a veces distante aunque esté en el lugar de los hechos; lo que Ferréz hace es pura literatura narrando cómo son las cosas en el morro, construyendo la otredad desde la periferia. Ricardo Piglia dijo, hace tiempo, que la clase letrada, la élite cultural del Río de la Plata en el siglo XIX, se narraba a sí misma a través de la autobiografía y que habían encontrado en la ficción la posibilidad de narrar la otredad (Piglia, 1993: 9). Ferréz da otra vuelta de tuerca y encuentra en la ficción una forma para contar su otredad, la del negro, el esclavo, el indio;  distanciándose de la clase media blanca o del sistema, que no lo registra, no lo lee: “‘Querido sistema’ você pode não leer, mas tudo bem, pelo menos viu a capa.”. La quebrada, el morro, la favela, el margen, la periferia, etc. son algunas de las palabras con las que Ferréz construye su poética del espacio marginal: con un sistema de creencias, una lengua, una música, unos sueños, unas fantasías y la ausencia de derechos, negados, desde el fondo de la historia. La enunciación se hace desde el lugar que el autor conoce, su vida en las calles de la periferia se cuela en el relato.

Hay un ejercicio de la mirada que nos muestra que todos pueden contar algo, todos tienen sus miserias, y que su condición de víctimas de un sistema no los dota de ninguna virtud, son moralmente complejos y cuestionables, son el resentimiento y el odio también. Cada uno de estos detalles, las palabras,  las vidas y lugares, forman un mosaico que Ferréz compone y una vez que conectamos con su aura ya no volvemos a ser los mismos lectores.

El proyecto royecto literario de Ferréz es mucho más que eso, encarna una postura política con la que construye su lenguaje poético buscando no solo visibilizar sino que cambie algo de todo aquello que puebla sus páginas. Las grandes editoriales brasileñas no están interesadas en la propuesta de Ferréz pero lejos se silenciar su voz su literatura cobra más fuerza.

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