Poética de las listas

Por Giuliano

28 agosto 2020
Categorías: Infantil | Libro álbum | Novela
A menudo cuando recorremos la obra de un autor que nos gusta, que nos convoca y desafía, advertimos ciertos rasgos, ciertas características, que se nos vuelven un lenguaje, un canal de diálogo con su creador y con su forma de ver el mundo. Cuando hablamos de un artista plástico como Rebeca Dautremer, hablamos de una […]

A menudo cuando recorremos la obra de un autor que nos gusta, que nos convoca y desafía, advertimos ciertos rasgos, ciertas características, que se nos vuelven un lenguaje, un canal de diálogo con su creador y con su forma de ver el mundo. Cuando hablamos de un artista plástico como Rebeca Dautremer, hablamos de una vasta diversidad de recursos, plásticos y textuales, puestos al alcance del lector para que disfrute de múltiples relecturas.

Profundizaremos nuestro análisis sobre un rasgo distintivo de la obra de Rebeca Dautremer y Philippe Lechermeier, que se nos impone y sugiere una hipótesis de lectura: El uso de las listas como un recurso literario para construir una poética que se inscriba en la tradición de los clásicos de la literatura. Para demostrar nuestra hipótesis centraremos nuestro análisis en la obra El diario secreto de Pulgarcito y tendremos como referencia para entender este rasgo distintivo, Princesas olvidadas o desconocidas y El Yeti.

 El libro álbum en los últimos años se ha impuesto como uno de los formatos de lecturas en el que el cruce de códigos entre las palabras e imágenes ha permitido que grandes artistas plásticos incursionen en él. Estas obras  generan sentidos que formulan la idea de un niño que es parte de un mundo dominado por las imágenes y las pantallas y en este sentido recortan un sujeto que a su vez se define con estas poéticas, como lo expresan Cristina Blake y Valeria Sardi:

 Los textos literarios manifiestan una representación a través de los personajes de cómo es considerado ese niño en un momento histórico y en una sociedad particular (…) de este modo, el niño queda representado como destinatario de un discurso en el cual podemos entrever cómo es concebido en tanto lector literario. (Blake, Sardi, 2011: 16)

Y en consonancia con esto podemos decir que El diario secreto de Pulgarcito, invita a que el lector intervenga construyendo una maquinaria de lectura que le permite avanzar paso a paso, primero en el contexto de cada página, cada día que se registra y que se concatena para dar un texto complejo, con registros que componen distintas técnicas plásticas y recursos literarios. Da la sensación de que el lector puede entrar y salir en cualquier parte del relato y siempre habrá recogido un fragmento que representa la totalidad de la obra, como las partes que componen un holograma, tanto en Pulgarcito como en el catálogo de princesas o El Yeti.

 

Las listas de Pulgarcito

Los catálogos y las listas han gozado y gozan de un lugar privilegiado en la historia de la literatura. Pondremos como un punto de partida el canto II de Las Ilíada, allí Homero recurre a lo que se puede llamar una lista, electo o catálogo de las naves que integran la inmensidad del ejercito griego. La lista es infinita ya que no puede decirse cuántos hombres tiene a su cargo cada caudillo, el número es indefinido. Umberto Eco analiza este pasaje del canto II en contraposición  al del canto XVIII, la descripción del escudo de Aquiles, que representa la epifanía de la forma, de la manera en que el arte logra la armonía, la jerarquía y las relaciones entre la figura y el fondo:

A primera vista cabe pensar que la forma  es característica de las culturas maduras, que conocen el mundo que las rodea, cuyo orden han reconocido y definido; la lista, por el contrario, sería típica de las culturas primitivas, que todavía tienen una imagen imprecisa del mundo y se limitan a enumerar sus muchas propiedades que saben nombrar sin intentar establecer entre ellas una relación jerárquica.(…) No obstante la enumeración vuelve a aparecer en el mundo medieval(…), en el Renacimiento y en el Barroco, cuando la forma del mundo es la de una nueva astronomía, y especialmente en el mundo moderno y posmoderno. Señal que se subordina al vértigo de las listas por muchas y variadas razones. (Eco, 2009: 18)

Pensemos las listas. La vida, el día a día, puede ser algo caótico, vertiginoso y el registro diario es un intento de orden y de control, las listas aparecen como un alivio. El poder de las lista como recurso narrativo se hace presente en muchísimos autores, en algunos, de manera más estructural por ejemplo, Georges Perec en novelas como Las cosas o Me Cuerdo y llevado esto al extremo en Tentativa de agotamiento de un lugar parisino. Pero también existen otros autores en los que las listas se presentan consustanciadas en entramado de su poética como es el caso de Roberto Bolaño, en libros como 2666, sus listas integran el relato provocando estados de lectura y de ánimo, por ejemplo, la sucesión de crímenes en Santa teresa.  A estos últimos pertenece Rebeca Dautremer y planteamos una clave de lectura para abordar, Diario secreto de Pulgarcito pero también muchas de sus obras, más allá de parteiare con el que trabaje.

Por otra parte, un diario es una lista de días en el que se llevan a cabo actividades que nos parecen dignas de destacar en nuestro registro autobiográfico. El narrador cultiva como una delicia y casi una perdición, el arte de las listas.  Desde la guarda el libro presenta una lista gráfica de retratos del personaje principal, un borrador o boceto de artista. Desde la portada, el diario está intervenido por Pulgarcito; sugiere que una edición de imprenta apócrifa  ha caído en manos del autor y con derecho éste arremete con su puño y letra; podríamos imaginar a un Cervantes tachonando, corrigiendo, reescribiendo los balbuceos del flagrante plagio de Avellaneda. Este es un rasgo de la  poética de Dautremer, que no solo encontramos aquí, por ejemplo,  también se da en Princesas: un extenso catálogo de princesas que han quedado al margen de las listas canónicas de los cuentos de hadas, intervenido con datos, dibujos y listas genéricas por la misma mano que juega con la obra y la reescribe.

El juego de las listas  se despliega en una trama que recoge como intertexto dos cuentos de hadas tradicionales fusionándolos, Hansel y Gretel de los hermanos Jacob y Wilhem Grimm con Pulgarcito de Charles Perraul. La reescritura realizada cruza los elementos de estos dos cuentos y nos dan las aventuras que ha registrado en su diario secreto Pulgarcito. La acción está signada por el hambre que se vive en una era llamada de la escases, como en Hansel y Gretel aparecen el abandono, la madrastra y la bruja anciana que en este caso es un gigante que atesora infinidad de alimentos, tantos como para acabar con la era de la escases.

En la Obra de Rebeca Dautremer y Philippe Lechemeier, la lista es infinita, es la expresión de lo indecible, aquello que no se puede abarcar en su bastedad y que siempre se prolonga a través de una nueva lista que se engarza en el argumento. Cada nueva situación puede ser la entrada a la enumeración que multiplique un aspecto o que presente un nuevo  elenco. En la selva de los días podemos encontraremos entre otras listas:

  • La listas de apodos más frecuentes que usan los hermanos para llamar a Pulgarcito.
  • La lista de hermanos de Pulgarcito.
  • La lista de cuadernos y libros que se comió el profesor Maxilari. Las hierbas que pastó, presentadas con sus nombres botánicos en cultísimo latín.
  • Los alimentos que llueven deliciosos y devora en sueños Pulgarcito.
  • Las sopa, el resultado de todo lo que es falible de volverse sopa pero no alimenticio. Presentadas con afiches publicitarios en gráfica vintage.
  • La lista de los bálsamos y cosméticos que guarda Popeta, la madrastra, en el botiquín
  • La lista de condiciones para los hermanos si quieren ser ayudados por Pulgarcito en la primera salida. Los pensamientos que acompañan la noche del regreso.
  • La lista de vecinos, dentro de la que está Matarile la vecina favorita de Pulgarcito y la lista de cosas que le ha enseñado. La lista de los miembros que ha perdido en la guerra su marido el señor Matarile.
  • La enumeración de las orejas que dibuja Pulgarcito aunque lo critique su hermano Bernabé: una lista gráfica de todos los sonidos con textos onomatopéyicos que ingresan por una oreja que ha dibujado y las lista de imágenes acústicas que acuden a cada sonido.
  • La lista-plano-mapa-croquis de la ciudad que visitan en la segunda salida en busca de Recamador, el antiguo amante de la madrastra. Y la lista de dibujos que trae como postales.
  • Los defectos de Popeta, que son el límite del mal que Pulgarcito podría desearle al prójimo.
  • Los cálculos que Pulgarcito realiza cuándo está aburrido, aquellas actividades que se repiten diariamente hasta el fin de nuestros días, propone exorcizarnos de las serie de repeticiones: “podríamos hacer pis para toda la vida: lo he calculado, y haríamos pis durante tres meses sin parar, pero luego ya habríamos terminado para siempre.”(Dautremer, Lechermeier, 2011: 88-89)
  • Una de las más lindas listas, de penas desconsoladas y alegrías memorables. Algunas penas como “cuando me hice pis en la cama” o “Cuando yago el baboso se da vuelta los parpados” o “Cuando sueño con mamá, y al despertar, me doy cuenta de que no era más que una sueño”, se mesclan con alegrías como, “Cuando Popeta pasa todo el día afuera”, “Cuando te encuentras entre los dientes un cachito de carne que te habías tragado hace mucha tiempo” y “Cuando Marimota Matarile me mira y siento que se me forma un nudo en el estómago” .”(Dautremer, Lechermeier, 2011: 140-141)
  • La lista de las horas que pasan junto al gigante y lo que él devora su hambre voraz. Los compromisos que los hermanos deben asumir para que Pulgarcito los salve del ogro.
  • Las bondades de las botas de siete leguas y los lugares que recorre con ellas Pulgarcito cuando las roba.
  • La infinita lista de los alimentos que atesora el gigante y el plan de operaciones expresado en una lista alfabética detallada que culmina con éxito absoluto, después de un pantagruélico banquete: “G) Pis H) Dientes I) A la cama J) Chao K) A mimir. (Dautremer, Lechermeier, 2011: 84-85)
  • Y finalmente la colección de alegrías se impone a las penas.

Una doble página invita a voltear el libro  y poner de forma vertical el libro  apaisado para que una extraordinaria ilustración homenajee a un gigante ilustre, franca alusión  al más grande enumerador de excesos, François Rebeláis (Paris 1494-1553). Durante el barroco las listas abandonan el orden medieval y el caos y el exceso se apodera de ellas. El espíritu de Pulgarcito a menudo es el de Gargantua, el gigante  Rebeláis, ya que sus listas no persiguen un fin practico como lo hacen las enciclopédicas, sino que son búsqueda poética o estética: innumerables formas de limpiarse el trasero, cuantiosas adjetivaciones para el miembro masculino, tantos modos de masacrar a un enemigo, tantos y tan inútiles libros de la abadía de San Víctor, los infinitos juegos con los que mata el tiempo Gargantua, etc. Si bien el diario es un ejercicio de registro amplio, este diario es una bitácora de escritor o de artista. El narrador se ha propuesto registrar, enumerando a veces, buscando un orden o el puro caos, todo aquello que lo inquieta, lo divierte, lo desvela, sus deseos, alegrías y penas, todo lo que se puede destacar con fines útiles e inútiles. El argumento se encarna en lógica de lo sucesivo, en el basto laberinto de los días, con la progresión de una estructura que contiene la lista y en este sentido se diferencia del el extenso y excesivo catálogo de princesas. El catálogo de princesas en la obra de Rebeca Dautremer y  Philippe Lechermeier  es como los señala Umberto Eco:

(…) el modelo de la definición por propiedad no es el árbol sino lo que Deleuze y Wattari han llamado rizoma,  esa modificación  subterránea del tronco de un vegetal en que cada punto puede ser conectado por cualquier punto, en el que no hay puntos o posiciones sino tan solo líneas de conexión. … (Eco, 2009, 238)

No tiene centro, cualquier punto del relato conecta con cualquier otro punto, no hay jerarquías, todo es lista, catalogo y elenco. Pulgarcito como Gargantua es un aventurero que colecciona y cultiva el arte de las listas y el relato progresa con ellas creando una especie de bucles donde se experimenta la carga de toda una tradición, propia de la alta literatura. Los autores abren un espacio en la literatura infantil para que el lector construya sentidos con recursos con los que la literatura ha narrado el mundo desde siempre. Esta capacidad de ordenar o nombrar lo que tapiza nuestra existencia, es una llave que se le entrega al lector, el mundo puede ser interpretado, nombrado, categorizado de manera práctica o poética y en definitiva falible de ser tomado y apropiado como lo plantean las autoras Blake y Sardi cuando mencionan la perspectiva teoría de Michèle Petit: la lectura ayuda  a construirse o descubrirse, volviéndose sujetos de sí mismos y de su destino, brindándole la posibilidad de ser libres creadores y transportarse a otros lugares(Blake, Sardi: 20).

Por otra parte, El Yeti en el que trabaja en coautoría con Taï-marc Le Thanh a diferencia de las dos obras anteriores podemos decir que nos encontramos con un libro álbum en el sentido que lo define Manuel Hernán Díaz: “El libro álbum autentico se sostiene en esta interdependencia. Las imágenes no pueden ser entendidas sin los textos y los textos pierden sentido si se leen separadamente” (Díaz, 2007: 95). Las imágenes cuentan traicionando el texto, la aventura de un personaje que se embarca en un viaje a los confines del mundo en la búsqueda de un ser mítico, el Yeti. El texto incierto y breve permite que el lector se proyecte sobre las imágenes que son un catalogo de situaciones en las que se busca  al monstruo sin advertir su presencia que siempre comparte la página con el protagonista, en la cama, en el autobús,  sentado en los cafés junto a ella, en la montaña; frente a sus narices como suele ocurrirnos a todos cuando buscamos enceguecidos. El rasgo poético que venimos analizando y que se encuentra subyacente en esta obra es una invitación para que el lector intervenga y recoja esta sucesión de escenas que no es otra cosa que una nueva lista en la que el objeto de la búsqueda desata una polisemia de sentidos y los proyecta sobre el lector a medida que recorre las paginas en un paisaje intimo, reflexivo y de aventura yoica del protagonista.

Las listas no concluyen

De esta manera creemos que la autora a elaborado una poética que se  expresa en el libro álbum, un  formato que ha sido señalado como un auténtico resultado de la posmodernidad por sus características de simultaneidad, de fragmentación, por el hibridaje de los recursos que se complementan y enriquecen en la composición, tomando prestamos de distintos lenguajes brindando múltiples relecturas, y en este caso enriquecido por el uso de las listas. El uso de las listas como un recurso que atraviesa toda la historia de la literatura y la cultura en general en este caso interpelando y valorizando el universo de la literatura infantil. Esto permite e invita a que la literatura pueda ser abordada con los elementos críticos en contextos como la escuela, para reflexionarse sobre la misma, formando e interpelando a un lector que pueda enriquecerse y recoger el guante de las propuestas de lecturas que lanzan autores de esta talla. Rebeca Dautremer tanto con Philippe Lechermeier como con Taï-marc Le Thanh ha diseñado una página fiel a la tradición y a la estirpe de los grandes autores que ya hemos mencionado; su estructura a veces es la lista, o las listas se suceden sobre una arquitectura donde la acción avanza ya con la lógica del rizoma o de cinta de Moebius, verbigracia,  el diario permite las relecturas que abren una paradoja temporal dejándonos volver a vivir aquello que hemos registrado del pasado. Se forja una actividad de lectura participativa, capaz de confrontar todos los registros y realizar una síntesis. Esto ha quedado perfectamente logrado en su último libro Dautremer (y viceversa).  En él nos encontramos con dos tapas que funcionan al mismo nivel sin solución de continuidad y sin que podamos advertir definitivamente cual es la portada y cual la contratapa. El libro es un catálogo de exposición, diario de artista o retrospectiva de su obra y de diversos proyectos. Justo en el medio del libro nos encontramos con una doble página que muestra una foto en 360º con un plano picado de su estudio en un momento de trabajo; para continuar en la página siguiente hay que voltear el libro y todo vuelve a empezar, con la invitación de sus protagonistas:

Vocación

Yo [Yo atronador, de repente]: ¿vocación? Esta sencilla palabra supera su propio significado. La ilustración no es una actividad inocente. Ya llevamos 80 paginas recorriendo los entresijos de este oficio –porque, desde luego, ha sido un viaje-, y pronto va a llegar la hora de hacer el balance.

Ella: ¡cómo truenas de repente!

Yo: en este libro se ofrece al mundo cada dibujo como un rosario de vísceras humeantes, como el samurái que se practica el sepuku’.

Ella: bueno, lo primero: de hacer el sepuku, ni hablar; lo segundo: a lo mejor mis dibujos son un poco más bonitos que un rosario de vísceras humeantes.

Yo: hombre es una metáfora. Solo para que el lector entienda que todas estas historias de viajes y de relación íntima con la imaginación tienen un único destino: la confrontación con el mundo. El de un autor, un colaborador y un lector.

Ella: ¿una confrontación?

Yo: eso es, un sutil equilibrio entre el mundo del sueño y el de la realidad.

(Dautremer, Le Thanh: 2016: 79)

COSAS QUE DEBERIAN TENER OLOR     

Los relámpagos.                          

La sombra.                                         

El canto de los pájaros.                       

El crepúsculo.                                    

La luna.                                             

La palabra  “adiós”.                         

Las luciérnagas.                               

La demora.

El silencio.

Las cicatrices

COSAS QUE DEBERIAN TENER OLOR A OTRA COSA

Los relámpagos (a hierro)

La sombra (a cerámica cruda).

El canto de los pájaros(a leche tibia).

El crepúsculo (a barro).

La luna (a pan).

La palabra “adiós”(a carne cruda).

Las luciérnagas (a lluvia).

Las arrugas de la cara (a pasto).

La demora (a madera mojada).

El silencio (a carbón).

Las cicatrices (a hoja de té)

 

                                                                   SHUNGA, MARTIN SANCIA KAWAMICHI

                                                                                                                       

Bibliografía

  • Blake, C. y Sardi, V. (2011). Poéticas de la infancia. Buenos Aires: Editorial La Bohemia.
  • Eco, U. (2009).  El vértigo de las listas, Barcelona: Editorial Lumen.
  • Hanan Díaz, F. (2007). Leer y mirar un libro álbum: ¿un género en construcción?,  Bogotá: Editorial Norma-Catalejo.
  • Dautremer, D. y Lechermeier P. (2011). Diario secreto de Pulgarcito. Buenos Aires: Editorial Edelvives.
  • Dautremer, R. y Le Thanh, T. (2016).  El Yeti, Francia: Editorial Edelvives.
  • Dautremer, R. y Le Thanh, T. (2016). Dautremer (y Viceversa). España: Editorial Luis Vives.

 

Giuliano

Profesor de literatura. Diseño y coordinación de los contenidos de la web.

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2 Comentarios

  1. Gabriela soledad Galeano

    Me encantó !

    Responder
    • Giuliano

      ¡Gracias Gabriela! Próximamente vamos a trabajar con más obras de la autora y del género.

      Responder

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